lunes, 18 de noviembre de 2013

Los mundos que compartimos


Tan sola y tanta tristeza acumulada. No recuerdo desde cuándo me siento así, como si me ahogara. Ni siquiera recuerdo mi vida por aquel entonces; ya sabes, mi vida empieza cuando llegas tú. Eres el punto de partida.

Despertarte cada mañana y no tener nunca a nadie.Todos con todos y tú tan solo, tan tú. Y tú y yo, que no hay manera de cruzarnos. Y te busco en los mapas, en las calles perdidas y no hay rastro de ti. Y mi vida está destrozada y yo estoy hecha polvo y tú tan ido, tan tú.
Y los catorces huelen a ti y es jodidamente detestable. Y alguien en el autobús te ha robado tu olor. Y yo, tan ilusa como de costumbre, miro alrededor. Pero no eres tú, ni tu risa, ni tus ojos verdes, ni tus pestañas infinitas. 
Y el invierno se queda atrás y no has tenido la decencia de protegerme de los terremotos. Y no me repitas que soy el único terremoto que conoces, no te quedas atrás; echa un vistazo a mi vida o al colchón que compartimos hace varios mundos.

Lady Rock.



Invencible.

Hoy podría decirte lo mucho que te quiero, podría acercarme al salón y darte un beso, podría abrazarte durante horas mientras te ruego que no me faltes nunca. Hoy podría hacer todo eso. Sin embargo, aquí estoy escribiéndote algo especial en tu día. Ese "algo especial" es un "gracias". Hoy, mamá quiero darte las gracias.

La RAE define la palabra Madre como "mujer que ha parido". ¿Cómo una palabra tan bonita puede quedarse en algo tan escueto?. Yo sólo tengo una definición, pero para mi es la definición perfecta: Tú.

No voy a decirte el típico "mamá. eres la mejor". Eso ya lo sabes y no quiero repetirme. Prefiero contarte lo que desconoces. Desconoces que eres mi ejemplo a seguir. Ojalá en un futuro sea la mitad de la mitad de lo que eres tú. Representas la clase de persona que todo el mundo querría ser. ¿Sabes por qué?. Porque eres fuerte, valiente y sin miedo a nada. Pones a los demás por delante de ti, aunque eso te haga estar siempre en el filo del abismo. Miras a la vida con una sonrisa, te ríes de ella en su cara y si te hace caer te levantas mirándola a los ojos. Desafías a todo lo que se pone en tu camino. Así que, a cualquiera que lea esto, si estás en su camino, apártate porque vas a ser arrollado.

También desconoces que, aunque seas tan fuerte, de vez en cuando te derrumbas. Y, créeme, que cada vez que lloras se me parte el alma. Todos aquellos que te hacen sufrir lo van a pagar caro. Me has defendido en tantas ocasiones que ahora me toca a mi dar la cara por ti. No saben a quién se enfrentan, pero si algo he aprendido de ti es que el tiempo pone a cada uno en su lugar, y si el tiempo tarda, pues ya los pongo yo en su sitio.

¿Has llegado a preguntarte qué se me pasa por la cabeza cada vez que dices "si yo me voy a morir pronto" y te ríes como si nada? Pues, sinceramente, por la cabeza no se me pasa nada. Me quedo en blanco. Pero el corazón... el estúpido corazón que tengo se desangra. Mil puñales se clavan en él. Hago como si no te hubiera escuchado, pero esas palabras se me quedan como fantasmas. ¿Qué sería yo sin ti, mamá? No sólo eres mis pies y mis manos, eres mis ojos. Me has quitado la venda de ellos y me has concienciado que nadie es bueno en esta vida. Que a la menor oportunidad que tengan, te chuparán la sangren como sanguijuelas. Tengo la certeza de que el día que me faltes, una parte de mi se irá contigo. Que mi vida cambiará, porque se me habrá ido la persona más importante.

Tampoco sabes lo orgullosa que estoy de ti. Yo aún soy joven, pero he visto lo que habéis conseguido papá y tu con mi hermana. Tú no has criado hijas, tú formas madres. Contemplo a mi hermana y es el vivo reflejo de lo que tú eres y deseo con toda mi alma llegar a ser como vosotras. Hoy también es su día y merece que le diga lo que nunca le he dicho: Que ella es mi otra mitad, la parte que me complementa. Ella es todo lo que querría ser de mayor y que me hizo la persona más feliz del mundo un 22 de enero del 2005 y me sigue haciendo feliz a día de hoy. Que no puedo evitar emocionarme cuando me dicen "te pareces a tu hermana" y pienso "ella es mucho mejor que yo" y sonrío porque al menos en un ápice de mi, hay algo de ella. Que si ella llora, yo lloro; que si ella tiembla, yo tiemblo; que si ella grita, yo grito; que si ella cae... si ella cae que no se preocupe, que yo la levanto.

Por último, quisiera pedirte perdón por haber cometido errores que te han salpicado. Siento si en ocasiones te hago daño, te contesto mal y soy una borde contigo. Perdóname también por todas las veces que me equivocaré y te volveré a defraudar. Jamás lo haría queriendo, porque si hay algo que me gustaría que sintieras es orgullo por tenerme como hija. Es lo único a lo que aspiro en esta vida.

Gracias mamá por todo, por ser como eres, por cuidarme como me cuidas, por ser mi madre, por ser invencible.

Lady Rock.




Control.

He perdido el control. Mi preciado auto-control. Ya no respondo de mis actos. Mi cabeza me falla porque el corazón toma todo el protagonismo. Imposible coordinar mi mente con mi aparato locomotor. ¿Qué has hecho conmigo? Llegas y haces conmigo lo que quieres. Apareces y me derrito. Resulta que hasta la mujer de hielo se derrite. Y no solo se derrite, sino que también arde. Estoy ardiendo. Se cumplió tu profecía de hacerme arder y me has dejado tal quemadura que ni el aloe vera evitará la cicatriz. Además me petrificas, a mi, a la que cuestionaría al mismo Dios y desmontaría los argumentos de la propia Biblia.

Tu boca ya no me sabe a brisa matutina, más bien a cocaína. Es adictiva, poderosa y contaminante. Así eres tú. Hasta tus labios te delatan y yo me quedo fuera de juego, porque resulta que cada vez te necesito más y me besas menos. Pero a mi me da igual, como todo. Seguiré aquí hasta que te apiades de mi y me des un poco más de tu adictividad. No voy a suplicarte clemencia, si es lo que quieres. Prefiero vivir corrompida que haber vivido una vida sin ti. Me quedo con, incluso, los momentos que jamás compartiste conmigo. A veces pienso que es mejor no haberte conocido. Miento. Al diablo con los miedos y con la incertidumbre. Ya sé lo que me va a pasar. 

Seguiré ardiendo hasta que quieras rescatarme.

Lady Rock.


"Si fueras mía, tú serías mi mañana"

Alguien dijo en una canción que "si fueras mía, tú serías mi mañana". Qué bonito le quedó, pero qué poco pensó en nosotros. Que ni yo soy tuya, ni tú eres mío. Ojalá fuera tan sencillo; me encantaría que fuese así. De verdad. Pero yo vivo el día a día sin esperar nada de nadie y tú... Bueno, tú eres tú. Con tus idas y tus venidas, con tus luces y sombras, tus miradas que me matan y tus labios que me drogan. Podríamos intentar ser del otro, pero ¿para qué? Yo no voy a cortarte las alas y tu no me vas a poner las cadenas. No quiero y no puedo estar atada a alguien y menos a ti. Porque sé cómo eres, porque sé qué eres. 

Caminamos paralelamente por distintos caminos; sabemos que nunca nos encontraremos. No existe ninguna intersección en nuestro horizonte. ¿He dicho "nuestro"? Já, como si tú y yo compartiéramos algo más que la soledad de nuestras respectivas fronteras. Estamos destinados a no encontrarnos, a seguir andando solos el uno sin el otro. Porque sabemos lo que pasaría al cruzarnos. Que la química es tan fuerte como destructiva. Y hermosa, pero sobre todo destructiva. Caótica. Eso es, caos. Todo sería un caos. Sabemos que nada es eterno, ni siquiera nosotros. Qué falsa es la gente que cree que lo es. O a lo mejor es que se quieren y por eso lo son. Sigo pensando que lo nuestro (sigo hablando como si fueras parte de mi y yo de ti, qué ilusa) nunca fue amor, sólo atracción-barra-destrucción. 

Somos conscientes de que podríamos romper todos los universos con el simple roce de nuestros labios y, aún así, nos besamos. Porque nuestros labios no entienden de mundos caóticos, ni de caminos utópicos. Porque nos da igual todo. Nos da igual la vida, el mundo y sus absurdas leyes. 

Que si yo fuera tuya, no habría más mañanas.


Lady Rock.



viernes, 16 de agosto de 2013

El espejo.

Estás cansada, sola, vacía. Te miras al espejo y no ves nada. Sólo estás tú. Pues eso, nada. Te sientes como si fueras polvo, insignificante y sin vida. Pero ahí estás. Sin saber muy bien el por qué de tu existencia. Observas detenidamente tu reflejo y te analizas críticamente externa e internamente. ¿En qué te has convertido? ¿Esa era la clase de persona que querías ser? Yo te respondo. No. Atrás quedaron tus delirios momentáneos y tus ensoñaciones absurdas. Siempre te gustó soñar despierta. Y, por mucho que me gustase bajarte de la nube, disfrutaba viéndote ahí arriba. En tu nube de colores.
Voy a traspasar ese maldito espejo. Intento sin éxito reencontrarte. No estás perdida, simplemente te has perdido. No te preocupes, ya llego. Sigo buscándote y no me rindo. De momento he encontrado de todo durante mi búsqueda. Recuerdos, tristeza y melancolía, sobre todo. No importa el tiempo que tarde, te rescataré en medio de ese mar de fango.
Rozo algo con la punta de mis dedos. Eres tú. Sé que eres tú. Es esa sonrisa tuya, parece que la hemos recuperado y vuelve a la vida. Aquella vida tan maravillosa que parece de verdad. Coge mi mano. ¡Vamos! No tengas miedo. Soy yo. ¿Me recuerdas? Dije que vendría a por ti y aquí estoy. Vaya, estás llena de cicatrices. Nada que un abrazo no pueda solucionar. Deberían dejarnos huella, no cicatrices. Intenta tener más cuidado la próxima vez, que las rosas son tan bellas como peligrosas y tienen espinas escondidas entre las hojas. Levanta la cabeza y mírame a los ojos. No es ninguna vergüenza perderse a sí misma, tampoco ninguna decepción. Sigues cansada, crees que estás sola y te sientes vacía. El dolor con alcohol sana antes, pero con amor mejor.
Que si no te vas a querer, avísame que ya te querré yo.
Lady Rock.

jueves, 27 de junio de 2013

Me gusta.

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad.

Mario Benedetti.

martes, 28 de mayo de 2013

Me haces falta.

Me haces falta todos los días del año. Me harás falta durante toda mi vida, pero no puedo evitar necesitarte en estos momentos especiales. Será por la primavera, que no sólo brotan las flores sino también los recuerdos. Si al menos pudiera abrazarte una vez más... Me conformo con una última imagen tuya sentada en tu sillón, hablándole a todo como solías hacer. El tiempo pesa demasiado supongo y pasa tan rápido... Me han ocurrido tantas cosas buenas y siento que son menos buenas porque tú no estás aquí. No has presenciado todo lo que he vivido en tu ausencia. Ausencia. Tú ausencia. ¿Dónde estás? Ya casi ni te siento, sé que estás por alguna parte pero no sé donde exactamente. O sí. Aquí mismo, a mi lado, sentada mirándome mientras hago cualquier cosa poco importante. Prométeme que me vas a proteger, pase lo que pase. No me falles. Yo prometo no olvidarte jamás. Te conservaré intacta en mis recuerdos. Pero tú tampoco me olvides. Por favor, no olvides qué era para ti. No puedo ser tan fácil de olvidar. Prométeme que vas a estar siempre, sea donde sea; me da igual. Aunque no te vea, aunque no te tenga. No me olvides, no me olvides, no me olvides... Sé que no puedes prometerme un último beso en la mejilla, aún así te lo pido. Un puto beso en la mejilla, sólo eso. Me hace falta, ¿sabes?.
A la que tanta falta me hace, a ella. Con amor, Lady Rock.

Cuando sepas de mí.

Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.

Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.

Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos… nah.

A lo que iba.

Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.

Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.

Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.

Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.

Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.

Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.

A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.

Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.

Haz ver que me olvidas.

Y me acabarás olvidando.

De verdad.

Risto Mejide.

domingo, 12 de mayo de 2013

Volver.

Volver. He vuelto a recordar quien era. He vuelto a comprender que lo que soy ahora, tuvo un comienzo. He vuelto al lugar donde pasé los mejores años de mi vida, los que ya no vuelven y ni siquiera se plantean regresar. Se fueron. ¡Qué maravillosos y efímeros años!. Tan maravillosos y efímeros como la vida misma y, a la vez, tan intensos. Es eso. La jodida intensidad. Miro ese tiempo desde una perspectiva actual y parece que fueron el tráiler de una buena película. Sin embargo, no exagero si digo que el tiempo se paraba cuando estaba aquí. Y no sabía lo que echaba de menos este sitio hasta que he vuelto. Volver. Volver y recordar cada momento vivido con la nitidez del reflejo del agua en calma. Observar cada ápice del paisaje y que todo me recuerde a mi. Niños corriendo alrededor de la plaza, familias enteras sentadas en un velador mientras "echan el dia"... Y todo ello acompañado del peculiar olor del mar. Brisa marina que entra por cada poro de mi piel y se impregna en mi. ¿Cómo puedo recordar la brisa, saborearla y palparla después de tanto tiempo? Y ese aroma es completamente distinto a cualquier otro. Es dulce y melancólico como ninguno y lo añoro tanto...
Miro a mi alrededor y parece que nada ha cambiado. Las calles, la gente... Todos los rincones permenecen intactos. ¡Cuánto me equivoco!. Todo sigue igual, el tiempo se ha parado. Todo sigue igual, menos yo. Yo sí he cambiado.

Lady Rock.

jueves, 9 de mayo de 2013

Te echo de menos.

Te echo de menos. Si tuviera que resumir esta entrada en una frase sería precisamente esa. Te echo de menos. Y tú te preguntarás por qué si no has ido a ninguna parte. Para mi sí. Echo de menos la persona que conocí tiempo atrás, la que cautiva a la vida con una sonrisa. Dios, sí que te echo de menos. Y no sabía cuanto hasta que me he puesto a escribirte. ¿Qué te ha pasado? ¿Cuánto llevas estando así, como si yo te importase una mierda?. Te hubiese mandado poco lejos hace tiempo, lo malo es que se lo hubiese hecho a cualquier otra persona. Pero a ti no. Tú no eres cualquiera. Joder, te debo tanto. Estaba tan sola y, de repente, apareces tú. Ni te imaginas todo lo que te debo. Mi confidente, mi personita, mi best friend. Y lo peor es eso. Que no tengo ni idea de qué clase de amiga soy para ti. Y no me malinterpretes. Esto no es una queja. Es una llamada de emergencia, de socorro a tu otro "yo". El que brilla por sí solo y eclipsa todo lo demás. Esta parte de ti, la que muestras ahora, está tan vacía, es tan poco "tú". He llegado a pensar que te perdía, que realmente la persona que conocí se ha ido. Y he tenido miedo. No sabes cuánto. Sin embargo, ahora eres tú quien debería tener miedo. Puede que seas tú quien me pierda. Y te lo aseguro, yo no soy como la marea que viene y va. Yo no vuelvo. No regreso. Si me voy, me voy. Aunque me duela más a mi que a ti, si me voy, adiós. Ya, ya lo sé. Sé que odias estas cosas y prefieres que te lo diga a la cara. Pero me canso de ser tan clara contigo y que me ignores. Si te digo tanto lo bueno como lo malo será que me importas, ¿no?. Estoy cansada de tragármelo todo sola. Mi almohada está harta de que llore tanto. Déjame que me desahogue así. Ahora mismo no me veo con fuerzas de decirte todo esto a la cara. Una última cosa más. Es un consejo. No soy nadie para darlos, pero ahí te lo dejo. Ten cuidado en quien confías, porque las peores decepciones vienen de quien menos te lo esperas. En fin, que poco más. Lo de siempre. Lo mismo de siempre. Vuelve, porque te echo de menos. Somos muchos los que te queremos de vuelta.
Lady Rock.


miércoles, 8 de mayo de 2013

La bendita excepción.

Estás rota, aplastada, vencida y sin salvación. Aparece un cualquiera y te sientes estúpida. Te agarras a él con todas tus fuerzas. Da igual que queme como un clavo ardiendo. En el momento en que hacéis contacto, las cicatrices sanan. Es la excepción de toda regla. La bendita excepción. Te miras en el espejo y lloras, lloras porque tus ojos hinchados y tus ojeras tienen nombre y apellidos. Las noches desvelada saben a él.

Miedo. Sientes miedo. El hielo se está derritiendo. Se resquebraja cual hoja seca de otoño. Y el miedo no es caer. Todos caemos. Agua helada. El miedo al agua a menos veinte grados, nadar sola y que él (la bendita excepción) no se tire al agua a recogerte. No tienes salvación y lo sabes. Lo peor es que lo sabes. La habitación se inunda. Tus pulmones también, pero de lágrimas.Tus propias lágrimas. Estás desnuda, congelada y desprotegida. Te ahogas.

Claro que da miedo."Si desaparece, que sea conmigo". Quieres dormir pero no puedes. Te mantienes despierta y alerta por si se va. Porque si se va es para siempre. Y para siempre es mucho tiempo. Y si desaparece, se irá solo. Con sus excepciones y la maldita casualidad que lo puso en tu camino. Y ahora tu camino se reduce en sentirte, sentirlo, que te sienta y sentiros. Creer, querer y ser. Pero ya da igual. Se ha ido.

Lady Rock.



La mitad de casi todo.

Era como si le hubieran robado exactamente la mitad de casi todo. Quedaban la mitad de los libros, la mitad de los CDs, la mitad de las películas, la mitad de su vida. La otra mitad se la había llevado él, aprovechando su ausencia.
Se sentó en su mitad de sofá y contempló lo vacía que había quedado la otra mitad de su existencia. Y se volvió a preguntar por qué nos empeñamos en llenarla siempre con otra persona.

Que la muerte te acompañe.


jueves, 18 de abril de 2013

El Rayo de Luna.

Y esa mujer, que es hermosa como el más hermoso de mis sueños de adolescente, que piensa como yo pienso, que gusta como yo gusto, que odia lo que yo odio, que es espíritu humano de mi espíritu, que es el complemento de mi ser, ¿no se ha de sentir conmovida al encontrarme? ¿No ha de amarme como yo la amaré, como la amo ya, con todas las fuerzas de mi vida, con todas las facultades de mi alma?

Gustavo Adolfo Bécquer.

sábado, 13 de abril de 2013

Y aquí estamos otra vez.

Y aquí estamos otra vez, sintiéndonos la piel. Llegando a enloquecer, que cada suspiro tuyo sea lo único que me calme la sed.

Y aquí estamos otra vez. Bésame, muérdeme, incéndiame. Desgárrame como una espada.

Y aquí estamos otra vez. Yo bajo tu influjo y tú hechizado con mi embrujo. No merece la pena resistirnos, atrás quedó el miedo a desvestirnos.

Lady Rock.

Besos.

Hay besos que producen desvaríos de amorosa pasión, ardiente y loca. Tú los conoces bien. Son esos besos míos inventados por mi para tu boca.

Hoy no quiero estar solo.

-Ha llovido muchísimo en muy poco tiempo. No me gusta que cojas la moto en estas circunstancias.- Realmente estaba preocupado.
-¿Desde cuándo eres mi padre?.- Lo dijo con ironía, aunque le sorprendió que se interesase así por ella. Hacía mucho tiempo que no le dedicaban tanta atención.- En serio, estaré bien.
Se dio la vuelta para irse, pero no le dio tiempo a girarse por completo. Gabriel la había tomado del brazo y la había empujado contra él. De la forma más sueave y dulce que jamás haya hecho. Y ahí estaban los dos: sintiendo la respiración del otro. Cuerpo a cuerpo. Todo lo demás pasó a un segundo plano. Sólo estaban ellos y la banda sonora de sus corazones.
-Por favor, no te vayas. Hoy no quiero estar solo.- Fue como un susurro.
-Yo tampoco.

Lady Rock

miércoles, 10 de abril de 2013

La de la eterna sonrisa

Se la puede ver paseando en los días más grises y, también, en los que el sol ilumina cada rinconcito, cada calle. No saben quien es, poco importa. Sólo es una sombra más, una de las muchas figuras errantes que caminan por la ciudad. Pasa desapercibida allá donde vaya, aunque a algunos les llama la atención su manera de andar, despreocupada, sin rumbo. Una sonrisa asoma por su rostro, parece que canta, tararea una canción.

La música suena ensordecedora a través de sus auriculares. Se imagina historias con las canciones que escucha, cada canción una historia, un videoclip, un sueño. Muchos se preguntarán hacia donde se dirije, lo cierto es que ni ella misma lo sabe. ¿Qué más da donde vaya? Lo importante es el viaje en sí.

Chispea. Ella mira al cielo y, como todo lo demás, le es indiferente si truena o hace frío, sigue su camino. Ese que aún desconoce. Llueve con fuerza y la chica aligera el paso, sube el volumen de la música y se pone la capucha de la sudadera que lleva puesta. Aún pueden contemplar cómo continúa sonriendo y cantando para sí. Cualquier otra esperaría a que escampase debajo de algún portal, pero a ella le gusta sentir las gotas de agua cayendo por su rostro, manos, traspasándole la ropa. Es una sensación agradable. Al fin y al cabo sólo es agua, ya dejará de llover. La toman por una chica solitaria. Se equivocan. Nunca va sola. Siempre le acompaña la misma amiga, su mejor amiga. La única que la comprende y sabe exactamente lo que se le pasa por la mente. La que es capaz de expresar por ella lo que por sí misma sería incapaz de expresar. No puede verla, pero da igual. Lo importante es que la siente tan cerca que vive en ella. La música vive en ella, en cada poro de su piel, en cada lágrima que llora, en cada sonrisa espontánea.

La chica de la capucha, la de los auriculares y la música a volúmenes inapropiados, la de las cuatrocientas canciones, la de la eterna sonrisa, la que camina sin ajustar sus velas. Esa chica soy yo.

Lady Rock.

martes, 9 de abril de 2013

Un lugar con esperanza.

Me miro al espejo y ni siquiera me reconozco. Ya he dejado de llorar y puedo contemplar con repugnancia lo que me ha vuelto a hacer. "Esta vez se ha pasado" pienso. ¡Ay! Me estremezco cuando el alcohol me roza la piel. No sé qué me duele más si verme en este estado lamentable o hacerme yo misma las curas. "¿Por qué me trata así? ¿Tan mala soy que me tiene que golpear para que le obedezca? ¿Para que, según él, me comporte como una buena esposa?". Ni siquiera entiendo cómo alguien puede tener tanto odio hacia  una persona a la que supuestamente ama.

Termino de recoger el botiquín y soy incapaz de separarme del espejo. Veo cómo me resbala una lágrima por la mejilla y, para mi sorpresa, no la siento. Los golpes me han insesibilizado la cara. "Esta vez ha traspasado los límites". No. Los traspasó hace ya mucho tiempo, pero soy tan tonta que le vuelvo a perdonar siempre. La historia se repite una vez más. Me pega, se va, vuelve a las dos horas cuando se le ha pasado el colocón, me pide perdón y a mi se me cae el alma a los pies. Me encanta la manera en que me miente, la manera en la que me dice que me quiere.

Sigo llorando delante del espejo, con la cabeza agachada y las manos tapándome el rostro. Me duele. Me duele cada fibra de mi piel, cada parte de mi cuerpo. Se acabó. Me limpio las lágrimas con la manga del chaleco que me regaló por mi cumpleaños. Sólo tengo dos cosas claras ahora mismo: lo quiero tanto que mi vida sin él sería un lugar sin esperanza, pero no quiero llorar más. Tengo que irme si quiero vivir y ser feliz. Al fin y al cabo no vinimos a este mundo para amar, sino a ser felices y hacer felices a los que queremos. Él no me hace feliz, luego, no me quiere. Debí llegar a esa conclusión hace mucho tiempo; la primera vez que me puso la mano encima y estuve encerrada en casa un mes, mientras me sanaban las heridas. Pero yo sabía que las peores heridas no eran las físicas. Debajo de mi piel, atravesando de norte a sur mi corazón, se encuentra la más dolorosa de las heridas, la más grande de las cicatrices.

Debo irme. Ya he hecho la maleta y, cuando llegue a casa, no encontrará ni notas ni cartas de despedida. Sólo soledad. Se ha quedado solo y, en cierto modo, me da pena. Él se queda en esta casa que él mismo ha hecho arder, mientras que yo me voy con mis heridas y cicatrices a un lugar mejor. Un lugar donde encontraré aquello que me ha movido a dejarle. Encontraré un lugar con esperanza.

Lady Rock

Caigo.

Ruido. Un ruido ensordecedor. La música tan alta como el Empire State Building. A mi alrededor multitud de personas bailando, divirtiéndose y besándose. Disfrutan de la fiesta tanto como yo. Sin embargo, yo prefiero contemplar el ambiente con una copa en la mano.
A estas alturas de la noche debo estar desvariando. Al otro lado de la discoteca, noto que alguien me observa. Es un chico de mi edad. No me quita los ojos de encima. Sí que debo de haber bebido, porque ese chico no puede ser real.

Intento buscar adjetivos para describirle, son demasiado terrenales para él. Ángel. Eso se le acerca más. Me mira de una forma extraña, enigmática, impasible. ¿Cuánto lleva observándome? He perdido la noción del tiempo.

Habla con más chicas, sin embargo, no les presta atención. Las ignora, él merece mucho más y lo sabe. A veces, desvía sus ojos y los centra en la nada mientras se pasa una mano por el pelo. Seductor se acaricia un colmillo con la lengua. Ahora que no me mira, veo la perfección de su cuerpo, su piel canela. Su boca. Hay algo en ella perturbadoramente abrumadora.

No lo entiendo. Me vuelve a mirar y mis piernas se ponen automáticamente en marcha. Pierdo el control de mi cuerpo. Me dirijo hacia donde está él. Sigue apoyado en la barra, como si el mundo le diese igual. Alza la cabeza, le da un trago a su copa y comienza a andar. En cualquier momento nos vamos a cruzar, cada vez más cerca el uno del otro. Y, entonces, me doy cuenta de que no es un ángel. Camina y el mundo entero se rinde a sus pies. Caigo. El fuego de sus ojos me quema la piel. Me asfixia. Definitivamente es el diablo. Caigo. Me resisto, pero es inútil. Ha venido a llevarme a la eternidad del infierno. Caigo y no importa lo que haga; no puedo ni quiero luchar contra él. Ya no me quedan fuerzas ni tengo voluntad propia.

Nunca el infierno me pareció tan bello, ahora que lo veo desde la eternidad de su mirada. Caigo.

Lady Rock.

domingo, 7 de abril de 2013

Young, wild & free

Querido Mundo:

Hacen falta más que cadenas para aprisionarme, hacen falta más que barrotes para evitar que me escape. Porque mi libertad va más allá de mi cuerpo. Nunca sabrás si estoy aquí o allí. Simplemente no estoy. Mi mente ha dejado mi cuerpo, me evado de la realidad. Me desvanezco. Me voy. Me pierdo. Me encuentro. Respiro profundamente. Sueño. Sueño con que no soy prisionera de nada, nadie me retiene. Solo estamos mis sueños y yo. Libre. Déjame soñar, no me detengas. Soy joven. Vine a equivocarme, tropezarme, levantarme con la cara llena de barro. Aprender. Vivir. 

Soy salvaje. Me da igual lo que pienses. Voy a mirarte a los ojos. Te desafío. Te conquisto. Caes. Te rompo el corazón en mil pedazos. Te lo advertí. No tienes ni idea de quién soy. No. No lo sabes. Acabo de romper mis propias alas para liberarme. No me hacen falta. Voy a escapar de todas formas. Soy joven, salvaje y libre y no tengo miedo.

Lady Rock

Y tú, ¿crees en el destino?

¿Crees en el destino?

Sí, ahora sí creo en el destino. No es una simple casualidad que tu vida cambie en cuestión de segundos. Que encuentres a alguien que sea "tan como tú". Está claro que el azar te puso en mi camino por alguna razón que desconozco. No puede ser que no te haya conocido antes. ¿Por qué no te he conocido antes?

Llega el día en que todo cambia. Sientes que puedes confiar ciegamente. Te da miedo, pero aún así, si es como piensas, jamás te fallaría. Porque te pierdes a ti misma, pero ella te vuelve a encontrar, reajusta tus velas, cambia tu dirección, coge tus alas rotas y aprende a volar por ti. Saltas al vacío. Esta vez sin miedo.

Ese día el destino descubrió que estábamos preparadas para encontrarnos.

Dedicado a mi toqui. Tú y yo sabemos que esto es un principio sin final.

Lady Rock.

"Sé fuerte"

"Sé fuerte". ¡Qué fácil lo ves tú todo!. "Sé fuerte, no llores. Yo ya no estaré aquí para levantarte". ¿Pero quién te crees que eres? ¿Crees que te puedes ir así, dejándome desprotegida, sola? Y, para colmo, me dices que no llore. Das por hecho que me voy a caer en cuanto te vayas. Pues vete, lárgate. No te necesito.

Te veo alejándote y pienso que debería haberte dicho todo eso. Te veo alejándote, cada vez más pequeño. Pero la pequeña, en realidad, soy yo. Lloro. Lloro tanto que soy incapaz de articular palabra. Quisiera gritar que te odio por convertir mi sangre en hielo, mis lágrimas en arena y mi corazón en piedra. Pero no puedo, me atraganto con mi propio llanto. Te olvidaste de mi, me tenías justo detrás. Pues, esta idiota se va. Se ha hecho más fuerte. Ahora voy a cambiar mi suerte.

Lady Rock.

Es una locura.

-Por mucho que podamos perder, ¿estarías dispuesta a correr el riesgo?
-¿Qué quieres decir?
-Quiero que me des una oportunidad, a los dos. Te mereces ser feliz, ya sea conmigo o con otro. Quiero que así sea. Por eso te propongo un trato: déjame hacerte feliz durante las próximas 48 horas y, si no estás segura de que esto pueda funcionar, te dejaré en paz. Ni llamadas, ni e-mails. Cada uno por su camino y fin de la historia. -Le agarró ambas manos. Era consciente de lo que podía perder, pero lo arriesgaría todo por conseguirla. -¿Qué me dices?
La respuesta de cualquiera habría sido un sí o un no. Pero se trataba de Adriana. Sólo ella podía utilizar un beso como respuesta. Que entre sonrisa y sonrisa le mordiera el labio inferior.
-¿Es un sí?
-Es una locura.

Lady Rock

"Te quiero a mi manera"

-¿Qué pasó?. -Sabía que no era de su incumbecia, pero necesitaba saber más de ella. Conocerla.

-¿Te refieres al chico con el que estaba? -Gabriel asintió -¿Quieres la historia larga o te hago un resumen?

-Me conformo con un resumen -Le sonrió como si con una simple sonrisa pudiese conseguir que le abriese su corazón.

-Me dijo "te quiero a mi manera" y su manera era rompiéndome el corazón.

Lady Rock