Tu boca ya no me sabe a brisa matutina, más bien a cocaína. Es adictiva, poderosa y contaminante. Así eres tú. Hasta tus labios te delatan y yo me quedo fuera de juego, porque resulta que cada vez te necesito más y me besas menos. Pero a mi me da igual, como todo. Seguiré aquí hasta que te apiades de mi y me des un poco más de tu adictividad. No voy a suplicarte clemencia, si es lo que quieres. Prefiero vivir corrompida que haber vivido una vida sin ti. Me quedo con, incluso, los momentos que jamás compartiste conmigo. A veces pienso que es mejor no haberte conocido. Miento. Al diablo con los miedos y con la incertidumbre. Ya sé lo que me va a pasar.
Seguiré ardiendo hasta que quieras rescatarme.
Lady Rock.
Lady Rock.


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