Te esperé. Vi cómo la música aumentaba por momentos y rechacé a todo aquel que quiso sacarme a bailar. Porque te esperaba.
Hablé con ángeles y conté estrellas. En total había tantas como letras tiene tu nombre. Porque te veía a ti en cada trocito de cielo. Y divisé varios héroes que tenían tus andares, pero ni de lejos eran tus ojos. Sentí mi fe en ti quebrarse; mis esperanzas reducirse a cenizas, deseando que resurgieras de ellas como un ave fénix.
Y te esperé tanto que hasta los ángeles me ignoraron y las estrellas decidieron desaparecer del cielo, porque se cansaron de que las contara, de que te esperara. Me dijeron que no se puede vivir de leyendas, mitos ni cuentos de hadas, pero sobre héroes nadie dijo nada. Nadie dijo nada de esperar un milagro. Nadie dijo nada de ti. Sin embargo, lo esperé. Te esperé.
Me falta tu presencia y me fallan las fuerzas. Y observé colores ámbar y tonos malva teñir el horizonte. Aún así, aquí sigo, hablándole a ángeles que jamás contestaron, contando estrellas que no existieron. Esperando a un Superman que nunca apareció.
Lady Rock
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