domingo, 12 de mayo de 2013

Volver.

Volver. He vuelto a recordar quien era. He vuelto a comprender que lo que soy ahora, tuvo un comienzo. He vuelto al lugar donde pasé los mejores años de mi vida, los que ya no vuelven y ni siquiera se plantean regresar. Se fueron. ¡Qué maravillosos y efímeros años!. Tan maravillosos y efímeros como la vida misma y, a la vez, tan intensos. Es eso. La jodida intensidad. Miro ese tiempo desde una perspectiva actual y parece que fueron el tráiler de una buena película. Sin embargo, no exagero si digo que el tiempo se paraba cuando estaba aquí. Y no sabía lo que echaba de menos este sitio hasta que he vuelto. Volver. Volver y recordar cada momento vivido con la nitidez del reflejo del agua en calma. Observar cada ápice del paisaje y que todo me recuerde a mi. Niños corriendo alrededor de la plaza, familias enteras sentadas en un velador mientras "echan el dia"... Y todo ello acompañado del peculiar olor del mar. Brisa marina que entra por cada poro de mi piel y se impregna en mi. ¿Cómo puedo recordar la brisa, saborearla y palparla después de tanto tiempo? Y ese aroma es completamente distinto a cualquier otro. Es dulce y melancólico como ninguno y lo añoro tanto...
Miro a mi alrededor y parece que nada ha cambiado. Las calles, la gente... Todos los rincones permenecen intactos. ¡Cuánto me equivoco!. Todo sigue igual, el tiempo se ha parado. Todo sigue igual, menos yo. Yo sí he cambiado.

Lady Rock.

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