jueves, 26 de noviembre de 2015

Ay, amor.

Ay, amor que no puedo y no debo. Pensarte mucho, rápido y muy seguido. Hasta que duele. Hasta que me duele y me digo 'tía, para. ¿No ves que te escuece el alma?' Eres alcohol en vena, pero no del vodka que me gusta, más bien Ginebra de la barata, de la que te sienta de miedo y luego te tiras dos días de resaca. 

Ay, amor... ¿Qué tendrás que sin hacer nada me matas? Entre sonrisa y sonrisa quiero que me desnudes de prisa, que me quema la ropa allá donde me tocas. Porque cuando me tocas... Ay, amor. Y el corazón me desbocas cuando provocas callejones sin salida de tu boca a mi boca. 

Estoy cayendo en picado porque tú me has empujado desde tu altar de Dios y ¿qué hago, hostias? Si me voy a dar de bruces contra el suelo porque me he dejado las alas de Ángel olvidadas en tu cama.
Ay, amor. Que no. Que no me gustes, joder. Me haces más mal que bien y lo peor es que lo sé. 

Ay, amor... Soñarte cada noche es mi pan de cada día. 'Detente que luego deliras', me dirías. Ay, amor... Que sin ti no soy yo, ni mucho menos nosotros, pero aunque lo nuestro no exista... Déjame que te insista.


jueves, 12 de noviembre de 2015

Frenar Enero

Alguien que sepa frenar enero, que llevo mil meses pidiendo deseos y que 365 días no son nada si son tus labios los que beso. Que quizás la locura transitoria de esta loba sin escapatoria se haya esfumado, pero sigo encontrándote en los bosques de mi memoria mientras veo pasar trenes descarrilados; los que en vez de parar aceleraron.

Alguien que sepa frenar enero, que voy cuesta abajo y sin frenos, que la válvula del corazón ha explotado con evidentes signos de venas desbordadas por caricias que jamás existieron. Y las infinitas estrellas de distancia entre tus pupilas y las mías solo empeoraron la situación porque echo de menos el roce de tus pestañas en el abismo de mi cuello como cuando atraca un barco en un puerto después de meses a la deriva. Y a la deriva de tu garganta me encuentro yo si no son tus manos las que cobijo bajo mi ancla.

Alguien que sepa frenar enero que me recuerde cómo sobrevive mi alma a base de desencuentros cuando lo que queda de mi son solo restos.

Alguien que sepa frenar enero que me detenga antes de que eche mis cachitos a los perros.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Estaciones

Ando de costumbres sobrada. Me acostumbré a ti cuando acostumbraba a no tener a nadie. Porque te extrano más que antes, pero a la larga no se puede vivir con amor a medias. Es tan jodido como verte esa maldita cicatriz que tanto odias todos los días frente al espejo: te molesta, te enfada y te acostumbras. Aprendes a vivir con cicatrices que se te incrustran como sudor en la nuca de veranos tropicales.  Y, así, vivo yo: sin ti y llena de las heridas de tu ausencia y ni te imaginas cuánto duele cuando se clavan en el pecho y calan hasta los huesos. Imagínate que el otoño irrumpe en ti a tempestades de viento y lluvia, mientras sientes los pedazos de un cualquiera enfriarte la sangre, congelándote el alma.

Me enfrías y me haces hielo. Luego vendrás mendigando calor. ¡Cómo esperas que estando a bajo cero te quiera!

Vete acostumbrando al invierno, cielo, porque para ti ya no me quedan primaveras.

martes, 28 de octubre de 2014

Aguas Turbulentas

Y, cuando le besé, sentí un inmenso mar que me llevaba a la deriva. A la suya. Un océano negro y oscuro; profundo, que cualquiera que tuviera pesadillas de pequeño temería, pero yo no. A mi no me daba miedo, porque sabía nadar entre tiburones y estaba más que acostumbrada a pozos sin fondo, a mares impetuosos y a luchar contra la corriente. Había aprendido a escupir el agua que me anegaba los pulmones. Y, mientras pensaba en cómo había sobrevivido a semejante catástrofe, la tristeza de sus ojos inundados por el mar, presagiaban lo peor. El dolor de sus mentiras, las cicatrices de su mirada reflejaban la verdad: su coraza se partía, y él con ella. Se caía a pedazos delante de mi a pesar de que me respondiera con una sonrisa (rota) "Estoy bien".

Juntaré todas sus piezas y me haré el relojero con las manos más diestras, sólo para ajustar las agujas de su corazón que, por lo visto, se han parado.

"Espera a que te abrace, amor"  le dije, "Para saber lo que es estar bien". Se ahogaba en mis narices sin pedir ayuda, porque no podía, porque no sabía. "No tienes ni idea", sonreí, "de cómo navego yo por aguas turbulentas".

domingo, 9 de marzo de 2014

Hoy

Hoy mis ojos parecían pardos cuando los he vestido del negro que te gustaba y me he puesto aquel pintalabios rosa, porque decías que mi boca (y la tuya) me pedía ese color y no otro. He sacado del armario tu camiseta, la que tenía casi olvidada y desgastada por el tiempo, y la he hecho mía.

Hoy me he reído recordándote tirado en la arena, jugando como un niño. Me he sonrojado pensando en cómo me decías que me querías tal cual, ni con un gramo más ni con uno menos. Que me querías sin maquillar, con la sonrisa puesta y recién levantada de la siesta. Despeinada y con una sudadera tres tallas más grande. Mojada de pies a cabeza de brisa marina. Me susurrabas, tal día como hoy, que te encantaban mis cambios de humor, la manera en la que te hacía reír y, ahora, me amarga el recuerdo de tu risa. Porque no la tengo aquí, porque es como un eco que ya me cuesta sentir.

Hoy me encantaría que me miraras a los ojos, sonrieras solo para mi y te fueras; volvieras con la pleamar y me besaras de vuelta. Hoy me he mirado al espejo y he visto tu reflejo. Hoy he llorado con los recuerdos que me diste y con los que te quedaste para ti. Y todos ellos pasaban ante mi como el tráiler de una buena película. Y mentiría si dijera que hoy las lágrimas no me han sorprendido antes de tiempo escuchando la banda sonora de nuestras vidas. 

Hoy me pregunto si ves mi sombra en alguna calle desconocida, si te sigue gustando contar estrellas fugaces en las noches de cielo despejado. Si las nubes te recuerdan a algo mío. Si guardas alguna foto nuestra y la recuerdas con cariño... ¿Tú también te levantas con la sensación de que nos faltaron besos, de que las sábanas están heladas aunque no haga frío? ¿Me crees si te digo que hoy me he despertado oliendo a mar? ¿que hoy me he despertado oliendo a ti?

Hoy parece que el cuerpo me pide echarte de más y no de menos.

Lady Rock.

jueves, 6 de marzo de 2014

Esperando a Superman

Te esperé. Vi cómo la música aumentaba por momentos y rechacé a todo aquel que quiso sacarme a bailar. Porque te esperaba.

Hablé con ángeles y conté estrellas. En total había tantas como letras tiene tu nombre. Porque te veía a ti en cada trocito de cielo. Y divisé varios héroes que tenían tus andares, pero ni de lejos eran tus ojos. Sentí mi fe en ti quebrarse; mis esperanzas reducirse a cenizas, deseando que resurgieras de ellas como un ave fénix.

Y te esperé tanto que hasta los ángeles me ignoraron y las estrellas decidieron desaparecer del cielo, porque se cansaron de que las contara, de que te esperara. Me dijeron que no se puede vivir de leyendas, mitos ni cuentos de hadas, pero sobre héroes nadie dijo nada. Nadie dijo nada de esperar un milagro. Nadie dijo nada de ti. Sin embargo, lo esperé. Te esperé.

Me falta tu presencia y me fallan las fuerzas. Y observé colores ámbar y tonos malva teñir el horizonte. Aún así, aquí sigo, hablándole a ángeles que jamás contestaron, contando estrellas que no existieron. Esperando a un Superman que nunca apareció.

Lady Rock

martes, 11 de febrero de 2014

Shattered Ones

No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tú ya lo sabias antes de perderme.

Antes de que yo faltase en tu vida, antes de que despertases solo entre tus sábanas, antes de que tus labios me echasen de menos y tus miradas malviviensen por reflejarse en mis ojos... Antes de todo eso, yo era tuya.

Jamás pensaste que me iría, pero mira a tu alrededor y búscame perdiendo las horas que yo malgasté recomponiendo el puzzle de tu corazón, porque ya no estoy. Ni estaré.

Te has convertido en una sombra, vana y difusa de lo que eras antes. Y te diría que esto me duele a mi más que a ti, pero mentiría. Porque sé lo que significo para ti, no hace falta que lo demuestres. Ahora no es el momento; ya no quedan momentos para nosotros. Derrochaste oportunidades como si fueran vino barato, como si la gota jamás colmara el vaso y, en contra de lo que creías, lo colmó.

Y se rompió, como tú y como yo, que ya estamos rotos.

Lady Rock.