jueves, 12 de noviembre de 2015

Frenar Enero

Alguien que sepa frenar enero, que llevo mil meses pidiendo deseos y que 365 días no son nada si son tus labios los que beso. Que quizás la locura transitoria de esta loba sin escapatoria se haya esfumado, pero sigo encontrándote en los bosques de mi memoria mientras veo pasar trenes descarrilados; los que en vez de parar aceleraron.

Alguien que sepa frenar enero, que voy cuesta abajo y sin frenos, que la válvula del corazón ha explotado con evidentes signos de venas desbordadas por caricias que jamás existieron. Y las infinitas estrellas de distancia entre tus pupilas y las mías solo empeoraron la situación porque echo de menos el roce de tus pestañas en el abismo de mi cuello como cuando atraca un barco en un puerto después de meses a la deriva. Y a la deriva de tu garganta me encuentro yo si no son tus manos las que cobijo bajo mi ancla.

Alguien que sepa frenar enero que me recuerde cómo sobrevive mi alma a base de desencuentros cuando lo que queda de mi son solo restos.

Alguien que sepa frenar enero que me detenga antes de que eche mis cachitos a los perros.

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