miércoles, 29 de enero de 2014

En tus infiernos

Pensabas que era dura como una piedra, que era incapaz de sentir nada. Cómo te equivocabas y cómo me gustaba que pensaras eso. Porque nada me afecta, estoy vacía. No lloro porque no tengo lágrimas, y no es que se me hayan gastado, sino que realmente nunca tuve. Si me cortas no sangro, lo único que verás salir de la herida será tierra, arena, por allí, por donde hiciste el corte. Eres mucho de eso, ¿lo sabias?. De cortarme, de arañarme. Me miras y me cortas. Pero me da igual. No siento nada. Lo único que siento cada vez que tus ojos se clavan en mis pupilas es descontrol. Porque no puedo evitar que te lleves lo poco de mi que aún merece la pena. Que aún se puede utilizar.

En cierto modo, nunca te equivocaste conmigo. No soy piedra, pero sí hielo. Al menos delante de ti lo aparento. ¿Quieres saber lo que realmente ocurre cuando te cruzas conmigo? Que ardo. Que me quemas. Me derrites. Me dueles de manera sobrehumana, y sangro. Claro que sangro, y lloro. Sobre todo es eso. No sé que me pasará cuando mis ojos se sequen. Pero me muero sola, nunca delante tuya. No. Me niego a rebajarme a ti. Porque es lo que quieres, ¿verdad?. Que me congele en tus infiernos.

Lady Rock.

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